D. Ángel Díaz de la Serna y Carrión,
Presidente de la Hermandad Matriz de Almonte,
fue el encargado de pregonar los cercanos aires
rocieros de Pentecostés en la mañana
del 1 de Mayo de 1.983, en la Tertulia Flamenca
"El Pozo de las Penas". Nuestro paisano
D. Manuel Rodríguez Rodríguez,
Manolito Curao, de Radio Andalucía, fue
el responsable de la presentación.
D. Ángel desglosó en su Pregón
las variadas formas de vivir esta fiesta mariana,
porque el Rocío debe vivirse, bien a
través de una hermandad, bien a través
de los actos oficiales que en el Santuario o
en la Aldea se celebren. No convirtamos la romería
en una fiesta social para presumir, para pavonear
o para quedar bien ante quienes queremos deslumbrar
o halagar. Igualmente, no podemos consentir
que el Rocío aparezca como una manifestación
de cultura popular. Nada más erróneo,
ya que precisamente en el Rocío es donde
encontramos las raíces vivas de esa religiosidad
popular que tanto anhela nuestro sencillo pueblo
cristiano. Por eso hemos dicho muchas veces,
y no nos cansaremos de repetirlo, que el Rocío
es la Virgen, la Virgen y la Virgen.
¿Queda claro, verdad? Pues para demostrar
quién es la protagonista de su verdadero
Rocío, sirvan versos como los que siguen
para exaltar la belleza de la Virgen, de Reina
y de Pastora, que lo mismo debe darnos a todos:
"Si bonita está de Reina, más
bonita de Pastora, si bonita con sombrero, más
bonita con corona. Si bonita con la noche, más
bonita con la aurora, pero cuando está
más guapa, que la luna tiene celos de
lo bonita que está, es cuando el sol
le da un beso en medio del chaparral".
El sexto Pregón también fue ofrecido
en la Tertulia Flamenca "El Pozo de las
Penas". En esta ocasión el pregonero
fue D. José Luis López Murcia,
periodista de RTVE, cuya presentación
corrió a cargo de nuestro hermano D.
Francisco Sánchez Cabrera de la Aurora.
Quiso D. José Luis transmitirnos en
su Pregón la profunda religiosidad que
envuelve la peregrinación rociera, donde
no todo es cante y jolgorio, como algunos dicen
-los que no conocen el verdadero camino-. El
significado del Rocío llega mucho más
lejos, no queda sólo en superficialidades.
Y el que dude de fe hacia la Blanca Paloma que
compruebe cada año, día tras día,
la multitud de comuniones sacramentales recibidas
en la incesante e interminable visita de penitentes
romeros al Santuario. ¡Y cómo se
dirigió el pregonero a la Señora,
pidiéndole poder estar siempre tan cerca
de Ella...! Sin duda, todos los rocieros querríamos
vivir Su cercana presencia física cada
instante, cada minuto, cada segundo... Siempre
queriendo estar a su lado:
"Quisiera ser los varales de tu carreta
de plata, quisiera ser verde trigo del color
de la esperanza. Esos lirios marismeños
que ponen en tu carreta quisiera ser, Madre
mía, cuando ya vienes de vuelta. Quisiera
ser el borlón que cuelga del Simpecado,
quisiera ser rociero para estar siempre a tu
lado".