Se cumplen veinticinco años de la fundación
de la Hermandad del Rocío de Los Palacios
y Villafranca. En fecha tan señalada
se opta por un Pregón excepcional: serían
cinco pregoneros -todos los palaciegos que en
pregones anteriores habían ocupado el
atril- los encargados de piropear y lanzar ofrendas
de alabanza a la Reina de las Marismas. Ocurrió
en las instalaciones del Cine Las Vegas el día
27 de Abril de 1.997. Allí, sobre el
estrado, los cinco palaciegos mantuvieron una
particular exposición rociera, un loar
sin fin hacia la Madre de los rocieros, derrochando
todo su entusiasmo, todos sus versos y todo
su amor en un inagotable manantial poético
y prosaico que hizo las delicias de los allí
presentes. El honor de pregonar por segunda
vez recayó sobre D. Manuel Rodríguez
Rodríguez -Manolo Curao-, D. Luis Miguel
Murube Begines, la Srta. Inmaculada Bejines
Palma, D. Manuel Ballesta Maqueda y la Srta.
Rocío Sánchez Barragán,
ésta última en representación
de su padre, ya fallecido, D. Francisco Sánchez
Cabrera de la Aurora. Entre otras cosas, nos
contaron:
"Queridos hermanos del Rocío: para
caminar donde está la verdad, para comenzar
esta peregrinación que debe estar llena
de amor, de devoción y de fervor, faltan
muy pocos días, se puede decir que horas.
¡Cuánto deseo rebosa ya a estas
alturas en las familias que harán el
camino! La devoción y la fe cristiana
nos harán peregrinos, hermanos y romeros..."
(Manuel Curao).
"La Hermandad, con pausado caminar, se
dirige a la bendita Capilla de Nuestra Señora
de la Aurora, donde se encuentran las Sagradas
Imágenes de Nuestro Padre Jesús
del Gran Poder y María Santísima
de la Soledad. La Junta de Gobierno de mi Hermandad
de Penitencia, con la solemnidad que requiere
el acto, sale a despedir a nuestro Simpecado..."
(Luis Miguel Murube).
"De nuevo, otra vez, llegó el día,
y amanece sobre colina, el sol va abriéndose
paso entre los pinares de la Dehesa Baja, y
ya se oye al pregonero de la mañana,
que nos advierte con su cantar: ´¡la
nieve!, ¡el pan!,... y mientras tanto,
en cada carro, café, aguardiente, galletas,
´tostás´. Un cohete suena
en el cielo, los bueyes echan a andar y Jesús,
junto a la rueda, paso a paso y vuelta a vuelta
emprende su caminar..." (Inmaculada Bejines).
"Después, al salir de mi trabajo,
me voy corriendo con los amigos, como otras
veces, para Coria. Pero esta vez no volveré,
me voy con la Hermandad, me voy de peregrino.
Así, estando en Coria y antes de que
sonara el primer cohete anunciando la salida,
me acerco al Hermano Mayor de la Hermandad y
le digo: ´Voy a hacer el camino con la
Hermandad, voy de peregrino´, a lo que
me contesta que ´los peregrinos suelen
ir acompañando el carro del Simpecado´.
¡Qué privilegio, al lado del Simpecado!..."
(Manuel Ballesta).
"Situado entre Sevilla y Jerez, rodeado
de haciendas, viñedos y cortijos... Tierra
de ganado, arrozales y mistelas. Descansando
en las amplias marismas del Guadalquivir, se
encuentra un pueblo blanco, alegre y pinturero,
que se llama Los Palacios y Villafranca. Y es
en este lugar inigualable de la Baja Andalucía
donde, al amanecer del miércoles antes
de Pentecostés y de la Parroquia del
Sagrado Corazón de Jesús, hacia
Almonte, deseando encontrarse con la Reina de
las Marismas, la Hermandad de Los Palacios comienza
su peregrinar..." (Rocío Sánchez
con palabras de su padre, Paco Cabrera de la
Aurora).
Pregón atípico pero excelente.
Pregón vivo, incesante, dinámico,
fuera de todo molde. Los cinco pregoneros, felicitados
por todos los presentes con prolongado aplauso,
se habían unido bajo una misma misión,
la de airear su canto de amor mariano con Pentecostés
de fondo.
Cinco pregoneros, cinco y todos son palaciegos:
Manuel Curao , locutor, Luis Miguel es funcionario
y Ballesta, profesor. Y en la parte femenina
Inmaculada Bejines es auxiliar de farmacia,
y Rocío regenta un bar donde es jefa
de cocina y derrama tóa su gracia.