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El pregonero
y su Pregón de Los Palacios.
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Desde El Puerto de Santa María nos llegó
el decimonoveno pregonero de nuestra Hermandad
del Rocío de Los Palacios. D. Rafael
Moreno Naval, portuense de la Asociación
rociera Pastora del Peregrino, sería
presentado por la Srta. Inmaculada Bejines Palma,
hermana de la Hermandad y pregonera que le antecedió
en el estrado. La cita, un año más,
tuvo lugar en el Teatro Pedro Pérez Fernández,
en esta ocasión en la mañana del
día 7 de Mayo de 1.995.
El pregonero basó su oratoria en su amor
y devoción a la Pastora de Almonte, sin
obviar el profundo arraigo rociero de su ciudad,
El Puerto de Santa María, que si será
rociera que lleva a la Virgen hasta en el nombre.
Era la Hermandad portuense la octava en el
orden de las filiales de la Hermandad Matriz
de Almonte, pero a causa de la decadencia de
la Hermandad en algunos años, perdió
la antigüedad. Así lo reflejan las
propias Reglas de la Hermandad Matriz: "el
orden de antigüedad se pierde por faltar
un año a la Romería (...) a la
Hermandad que esto aconteciere, perdería
no un puesto, sino ocho lugares, colocándose
en el último". Así, tuvieron
que pasar hasta casi dos siglos para que, ya
en el año 1.958, fructificara de nuevo
la devoción en los hermanos y renaciera
la Hermandad actual, encargada de llevar hasta
el Rocío, junto con la brisa marinera
y las cadencias musicales de las alegrías,
ansias de nuevos fervores, que se abrían
en gozo con el bagaje espiritual de una muy
gloriosa tradición, digna siempre de
todo respeto y admiración. El letargo
en que se sumió la Hermandad durante
siglos no acabó con la semilla de fervores
que la Blanca Paloma levanta. Hoy, la Hermandad
de El Puerto de Santa María ostenta el
número 32 entre las filiales de Almonte.
Un sentimental y emocionado pregonero en su
versar sobre la más espléndida
Romería mariana que se conoce, conocedor
del caminar palaciego hasta la Aldea, nos desveló
que la Virgen enamora a cualquiera que la vea
por primera vez.. Y yo no dudo que esto ocurra
incluso a aquellos marineros de su tierra que,
por tradición, llevan en su corazón
a la Reina de los Mares, la Virgen del Carmen:
Un marinero me ha dicho que no conocía
a la Virgen. Una estampa le he enseñao
y el marinero, llorando, de ella se ha enamorao.
Junto a su Virgen del Carmen ha puesto a la
del Rocío y ya tiene el corazón
entre las dos repartío.
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HERMANDAD |
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