Se
aproxima la Navidad y mi primera felicitación
navideña, este año es para la
nueva Junta de Gobierno, que con ilusión
y entusiasmo están ya trabajando por
nuestra Hermandad y así continuar la
labor de la anterior Junta y la de todas las
que han estado al frente de nuestra Hermandad
desde su fundación.
También quiero felicitar a todos los
hermanos de nuestra Hermandad del Rocío
y deseo que el Niño Dios, nuestro Pastorcito
Divino, nazca un año más en todos
nuestros hogares y en toda la gran familia rociera.
Como amigo y como vuestro Director Espiritual
eso es lo que quiero, porque con tanto escaparate
deslumbrante y con tanto pasar el tiempo embebido
en la pantalla de la televisión, no es
extraño que nos cueste mucho dar con
el lugar donde nace hoy Jesús. Ese Jesús
que hace más de 2000 años nació
en Belén y que, con su mensaje de paz
y amor, ha marcado la vida de toda la humanidad.
En estos días habrá en nuestras
familias, en nuestra Hermandad, en nuestra Parroquia,
en las calles.., aires de fiesta. Y esto es
bueno porque la fiesta y la alegría es
una bendición de Dios y los rocieros
sabemos mucho de esto.
Tenemos que recuperar el clima familiar y hogareño
que deben tener estas fiestas y el encuentro
familiar tan necesario en estos tiempos.
Vivimos tiempos difíciles, ya que mucha
gente no necesita de Dios y prescinde de El
en sus vidas. Acojamos a ese Dios que se hace
NIÑO en estos días, en nuestros
corazones y en nuestros hogares rocieros. El
ejemplo lo tenemos siempre en la Virgen, en
nuestra Blanca Paloma que nos enseña
mejor que nadie, cómo tenemos que esperar
al Pastorcito Divino y cómo tenemos que
recibirlo en nuestra Hermandad.
Amigos rocieros, como os digo todos los años,
la Hermandad y la Parroquia os invitan a vivir
la Navidad: Acto Penitencial, Misa de Pastorcito,
Vigilia de Oración de fin de año,
caravana rociera de la solidaridad; etc...
Para terminar, a todos los rocieros en general
y a la Junta en particular, mis mejores deseos
en estas entrañables fiestas. ¡FELIZ
NAVIDAD!
Luis Merello
Govantes
Director Espiritual